PRINCIPIO PRIMORDIAL Y NO NEGOCIABLE DE LA DOCTRINA PE
"La democracia es el poder del pueblo."
Un principio que debería ser obvio
Antes de comparar cualquier modelo democrático, existe una cuestión que no debería necesitar discusión:
La democracia es el poder del pueblo.
La palabra democracia procede de demos —pueblo— y kratos —poder—. Por tanto, en su sentido más elemental, democracia significa poder del pueblo.
Sin embargo, precisamente porque esta afirmación parece tan evidente, puede esconder una de las mayores discusiones políticas:
¿Qué significa realmente que el poder sea del pueblo?
¿Significa que el pueblo es el titular del poder, pero lo entrega periódicamente a representantes para que estos decidan?
¿Significa que el pueblo participa directamente en determinadas decisiones?
¿Significa que participa mediante organizaciones, consultas, referéndums y mecanismos participativos?
¿O significa que el poder debe permanecer permanentemente en la ciudadanía y que las instituciones deben funcionar como instrumentos para ejecutar las decisiones ciudadanas?
La respuesta a estas preguntas produce diferentes concepciones de democracia.
La Doctrina PE parte de una respuesta concreta:
Si la democracia es el poder del pueblo, ese poder debe permanecer de forma permanente, irrenunciable e intransferible en la ciudadanía y debe existir una capacidad efectiva para ejercerlo.
Esta afirmación constituye uno de los fundamentos primordiales de la Democracia PE.
La diferencia entre tener el poder y ejercerlo
Aquí aparece una distinción fundamental.
Una cosa es afirmar:
“El pueblo es soberano.”
Y otra muy diferente es establecer:
“El pueblo ejerce permanentemente el poder.”
La primera afirmación puede coexistir con un sistema donde los ciudadanos votan cada cierto número de años y después dejan la mayor parte de las decisiones en manos de representantes.
La segunda exige crear mecanismos mediante los cuales la ciudadanía pueda participar realmente en las decisiones públicas.
Por eso la Doctrina PE distingue entre:
Poder ciudadano: pertenece esencialmente a la ciudadanía.
Ejercicio del poder: puede requerir diferentes funciones e instituciones, pero estas no deben convertirse en propietarias del poder ciudadano.
De ahí surge una de las reglas fundamentales de PE:
El ciudadano decide y el Estado ejecuta.
¿Qué es la Junta Democrática de España?
La Junta Democrática de España se presenta como una asociación civil que impulsa una comunidad organizada de ciudadanos orientada hacia la conquista de la libertad política colectiva y hacia una República Constitucional basada en la separación de poderes y la representación política.
También plantea la necesidad de proporcionar al pueblo mecanismos para controlar y poner límites al poder político y acabar con el Estado de partidos y su corrupción estructural.
Asimismo, plantea la necesidad de construir una comunidad organizada capaz de sostener una transformación política y cultural y recoge el concepto del tercio laocrático, entendido como una minoría inicialmente consciente y decidida que toma la iniciativa y busca movilizar al resto de la sociedad.
Estas ideas constituyen un punto de referencia que la Doctrina PE considera digno de estudio y diálogo.
¿Qué es la Democracia PE?
La definición actual de la Democracia PE es:
“La democracia PE es un sistema de organización del poder ciudadano donde el poder permanece de forma permanente, irrenunciable e intransferible en la ciudadanía, la cual lo ejerce directamente mediante la participación, la deliberación, el aprendizaje colectivo y la toma de decisiones, mientras que el Estado actúa como ejecutor de la voluntad ciudadana conforme a reglas libremente establecidas.”
Esta definición parte de una premisa sencilla:
Si la democracia es poder del pueblo, la organización democrática debe estar diseñada alrededor de ese poder.
Por eso PE no considera suficiente que el ciudadano pueda elegir periódicamente a quienes gobernarán.
Tampoco considera suficiente que pueda controlar a los gobernantes.
Ni considera suficiente que pueda participar ocasionalmente mediante consultas o referéndums.
La cuestión central es:
¿Tiene la ciudadanía capacidad permanente para participar, deliberar, aprender y decidir?
¿Es la Democracia PE una democracia directa?
No exactamente.
La democracia directa normalmente se entiende como aquella en la que los ciudadanos toman directamente determinadas decisiones públicas, sin que estas sean adoptadas exclusivamente por representantes.
PE comparte con la democracia directa la importancia de la decisión ciudadana.
Sin embargo, PE no se reduce a decir:
“Los ciudadanos deben votar directamente.”
La votación es solamente una herramienta.
Para PE, antes de decidir existen procesos fundamentales:
información → deliberación → experiencia → aprendizaje → decisión.
Además, no todas las decisiones tienen necesariamente que ser tomadas simultáneamente por toda la población.
La participación puede organizarse territorialmente mediante el Parlamento Cero, y las decisiones pueden escalar hacia niveles superiores cuando sea necesario.
Por tanto:
Democracia directa responde principalmente a la pregunta “¿quién decide?”.
PE agrega:
“¿Cómo se organiza la capacidad ciudadana para deliberar, aprender y decidir?”
¿Es la Democracia PE una democracia participativa?
Tampoco exactamente.
PE comparte evidentemente el principio de participación ciudadana con la democracia participativa.
Pero existe una diferencia de enfoque.
En muchos modelos participativos, la participación ciudadana puede aparecer como un conjunto de mecanismos incorporados dentro de un sistema político fundamentalmente representativo:
consultas;
presupuestos participativos;
audiencias;
iniciativas ciudadanas;
referéndums;
consejos ciudadanos;
mecanismos de fiscalización.
PE puede utilizar herramientas similares.
Pero no considera la participación como un complemento del sistema.
La participación constituye la forma mediante la cual la ciudadanía ejerce su poder.
Por eso:
La democracia participativa incorpora participación a la democracia.
Mientras que:
La Democracia PE organiza la democracia alrededor de la participación efectiva del ciudadano.
¿Es una democracia representativa?
Tampoco en el sentido tradicional.
PE no considera que la existencia de representantes sea necesariamente incompatible con la democracia.
Puede haber personas encargadas de:
coordinar;
ejecutar;
comunicar;
administrar;
representar funcionalmente;
realizar tareas técnicas;
asumir responsabilidades específicas.
La diferencia está en que esas funciones no transfieren la titularidad del poder ciudadano.
El representante tradicional puede interpretar:
“Los ciudadanos me eligieron para decidir por ellos.”
La representación funcional PE parte de otra lógica:
“Los ciudadanos han decidido y mi función es ejecutar, coordinar o representar esa decisión dentro de las atribuciones que me han dado.”
Por eso PE no elimina necesariamente toda representación.
Elimina la transferencia del poder como condición de la representación.
Entonces, ¿qué es diferente en PE?
La diferencia no está simplemente en tener más participación.
Tampoco consiste simplemente en votar más veces.
Ni consiste en sustituir el Congreso por asambleas.
La diferencia está en la concepción del poder.
Podemos resumirlo así:
| Concepción | Pregunta principal |
|---|---|
| Democracia representativa | ¿Quién elegirá a quienes gobiernan? |
| Democracia directa | ¿En qué decisiones puede decidir directamente el pueblo? |
| Democracia participativa | ¿Mediante qué mecanismos participa el ciudadano? |
| Democracia deliberativa | ¿Cómo deben deliberar los ciudadanos antes de decidir? |
| Democracia PE | ¿Cómo permanece y se ejerce permanentemente el poder ciudadano? |
PE puede incorporar elementos de todas ellas.
Puede utilizar:
representación funcional + participación + deliberación + decisión directa + mecanismos de control.
Pero ninguno de esos elementos constituye por sí solo la esencia de PE.
La esencia es:
el poder permanece en la ciudadanía.
El Parlamento Cero
Aquí aparece la principal diferencia institucional de PE.
El Parlamento Cero no es simplemente una asamblea vecinal.
Tampoco es solamente un mecanismo de participación.
Y tampoco es un pequeño parlamento tradicional.
Es una unidad básica de ejercicio, aprendizaje y organización del poder ciudadano.
Su finalidad es que la ciudadanía pueda desarrollar progresivamente:
participación → experiencia → aprendizaje → capacidad → autogobierno.
Por eso el Parlamento Cero tiene una función que va más allá de tomar decisiones.
Es también una escuela permanente de ciudadanía.
El tercio laocrático y el Tercio Activador PE
En este punto la Doctrina PE reconoce expresamente un aporte de la Junta Democrática de España.
La idea del tercio laocrático resulta interesante porque reconoce una realidad: en el inicio de cualquier transformación social probablemente existirá un grupo de ciudadanos más dispuesto que otros a participar, estudiar, organizarse y tomar la iniciativa.
PE recoge esa intuición, pero modifica su finalidad.
No pretende crear una minoría destinada a conducir permanentemente a la mayoría.
Por eso propone el concepto de:
Tercio Activador PE.
El Tercio Activador PE estaría formado por ciudadanos que toman inicialmente la iniciativa para poner en marcha la participación, organizar los primeros espacios, explicar los mecanismos y ayudar a que otros ciudadanos puedan incorporarse.
Pero existe una condición fundamental:
El éxito del Tercio Activador PE consiste en dejar progresivamente de ser necesario.
Su función no es crear seguidores.
Su función es crear participantes.
No busca:
minoría consciente → mayoría seguidora.
Busca:
ciudadanos activadores → participación → aprendizaje → nuevos ciudadanos capaces → autogobierno.
En este sentido, la Doctrina PE reconoce el antecedente de la propuesta del tercio laocrático de la Junta Democrática de España, pero la adapta a su propio principio de participación efectiva.
Coincidencias antes que diferencias
La Doctrina PE no necesita negar los aportes de la tradición republicana representada por García-Trevijano y por la Junta Democrática de España.
Existen coincidencias importantes:
preocupación por la libertad política;
rechazo de la concentración del poder;
necesidad de controlar y limitar a quienes gobiernan;
crítica al Estado de partidos;
importancia de la transformación de la cultura política;
necesidad de ciudadanos activos;
importancia de la organización ciudadana;
necesidad de modificar las estructuras políticas.
PE puede reconocer esos aportes y aprender de ellos.
Pero también puede plantear una pregunta adicional.
¿Controlar el poder o ejercer el poder?
Aquí comienza la verdadera discrepancia doctrinal.
La JDE pone un énfasis importante en proporcionar al pueblo mecanismos para:
“controlar y poner límites al poder político”.
PE considera que esto es necesario, pero formula una pregunta previa:
¿Por qué el ciudadano debería limitar principalmente un poder que, en democracia, debería seguir siendo suyo?
Desde la perspectiva PE, controlar al gobernante es importante.
Pero es solamente una parte del problema.
El ciudadano también debe:
participar, deliberar, decidir, aprender y desarrollar capacidad política.
Por eso PE intenta pasar de una ciudadanía que principalmente:
elige → controla → reclama
a una ciudadanía que:
participa → delibera → decide → aprende → controla → vuelve a decidir.
Una rivalidad entre comillas
Si la Doctrina PE entra en diálogo con la Junta Democrática de España, no será una rivalidad personal ni una confrontación contra sus miembros.
Será una rivalidad intelectual.
PE podrá decir:
Aquí coincidimos.
Aquí reconocemos un aporte.
Aquí tomamos una idea y la adaptamos.
Y aquí consideramos que es necesario avanzar un paso más.
La Doctrina PE no necesita demostrar que todas las propuestas anteriores fueron equivocadas.
Puede reconocer lo que considera valioso y, al mismo tiempo, formular una pregunta diferente:
¿Cómo pasa una sociedad de ser gobernada a desarrollar progresivamente la capacidad de gobernarse a sí misma?
Quizás esa sea la verdadera frontera que la Democracia PE pretende explorar.
Porque si la democracia significa poder del pueblo, la discusión no debería terminar preguntando simplemente:
¿Quién gobierna?
Ni siquiera:
¿Cómo controlamos a quienes gobiernan?
Debe llegar también a una pregunta más profunda:
¿Cómo conseguimos que el pueblo conserve, ejerza y desarrolle realmente su propio poder?
Esa es la pregunta desde la cual comienza la Democracia PE.
